26 feb 2009

Más vistas

Algunas instantáneas del invierno quebecois.

Antes, datos escalofriantes para estar a tono: hasta ahora no hemos sabido de ningún barrio bajo en Quebec en donde sea peligroso entrar, pero es un hecho que es una de las ciudades con más alto índice de suicidios a nivel mundial...

Ahora sí... disfruten las fotos...


Venta de arte


La petite rue Champlain, obligatorio visitarla: una calle con 400 años de historia.


Atardecer en l'Université Laval


Vista cotidiana de las calles


En plena nevada


Concurso de esculturas de nieve en el Carnaval



La salida de la casa recién paleada la nieve (el esfuerzo tenía que inmortalizarse en ecuaciones numéricas del soporte digital)


No es lodo... pero ¡atásquese!


Viendo pasar la vida desde arriba...


El edificio del parlamento (no es un país perfecto, ¡también hay diputados!)


Le château Frontenac (otra obligación para visitar)

25 feb 2009

Multiculturalidad Acuática

Las albercas en Quebec tienen una doble función: el entrenamiento deportivo y el esparcimiento familiar. Para el entrenamiento dirigido hay que inscribirse y pagar una cuota. Pero uno puede entrenar solo, o simplemente ir a divertirse en ciertos horarios y días en que están disponibles gratuitamente para todo el público (ojalá algo similar hicieran con la alberca olímpica y la alberca universitaria en Ags.)

Así que el domingo pasado (23/feb), en plena tormenta de nieve, decidimos tomar nuestra ruta 11 e irnos a nadar a la alberca "Silvie Bernier". Nos encontramos en medio de un grupo animado de bañistas, multicultural: se escuchaban varios idiomas (francés, inglés, mandarín, español, japonés) y se veían gentes de diferentes grupos étnicos (hispanos, afros, asiáticos, quebecois y anglos). La experiencia estuvo divertida, y el siguiente domingo seguramente la repetiremos.

Chequen en las fotos el fondo con la nevada, pa contrastar con el interior... ;-)





20 feb 2009

Patinar

Vivimos a un lado del parque de Santa Úrsula. Tiene una cancha de beisbol, dos de fut, varias de basket, una alberca y juegos para los niños. Pero en invierno, casi todo está cubierto por una gruesa capa de nieve y las canchas de beis y de basket se convierten en pistas de patinaje.




18 feb 2009

Para satisfacer curiosidades antropológicas. ¿Cómo se viaja en camión en Quebec?


Allá en la Villa de Nuestra Señora de las Aguas Calientes escúchabamos distintos mitos sobre cómo sería la vida cotidiana en las heladas ciudades del norte. No faltaba el que nos advertía que no se nos fuera a ocurrir salir por la tarde o noche, pues las temperaturas eran tan extremas que simplemente no podríamos caminar más allá de la fachada de la casa. E incluso se decía que, en invierno, después del mediodía cesaban todas las actividades y por la tarde los quebecquenses no tendrían otra cosa que hacer que mirar la nieve por la ventana.

Para nuestra fortuna, y la de todos los habitantes de Quebec, la vida cotidiana se mantiene igual que siempre, a pesar de la nieve y el frío. Si bien es cierto que hay adecuaciones como el hecho de que algunos centros comerciales cierren a las cinco de la tarde, también es cierto que hay muchas actividades que realizar y los restaurantes, bares, bistro, cafés y otros sitios permanecen abiertos hasta la noche, como en cualquier ciudad. Las únicas restricciones se presentan cuando hay tormenta de nieve, y en esos casos las recomendaciones no van más allá que extremar precauciones y tomar en cuenta, para los que no tenemos auto, que los autobuses se retrasan en sus rutas.

Y a propósito del camión... ¿cómo se viaja en urbano en Quebec? Pues casi como en cualquier parte del mundo. Y también de pronto hay situaciones que son como reminicencias del tercer mundo (jajaja). Lo que no tiene nada que ver con el tercer mundo es el precio del pasaje. Al principio nos asustamos: ¡¡¡2.60 dólares!!! equivale a casi 30 pesos. ¡Ah caray!, duele el codo. Es como viajar todos los días en taxi. Pero luego adquirimos nuestra flamante tarjeta que nos permite viajar en todos los autobuses que deseemos durante todo un mes y al mes siguiente es recargable. Eso ya facilita mucho las cosas.



Las paradas del camión son de tres clases (no todos somos iguales, ¿edá?). Están las que sólo tienen el señalamiento y uno se tiene que parar en la vil calle. Estas paradas son lo peor cuando hace aire, pues el viento que sopla aquí es helado y hace descender la sensación de la temperatura hasta diez grados (insisto, las reminicencias del tercer mundo). La segunda clase son unas cabinitas, como las que ven acá abajo, que por lo menos ya tapan un poquito el frillito. Ya cuando te subes al camión el malestar termina pues, como en todas partes acá, están equipados con magnífica calefacción


Pero las mejores son las que están completamente cerradas, son amplias y tienen calefacción interna, como la esta que está en la Universidad (y que por cierto, por dentro se conecta con los túneles que llevan a los edificios). Aunque todavía esta de la universidad tiene unas ventilaciones por debajo, a lo largo de toda la pared de vidrio, que permite que el frío penetre. La del centro financiero esa sí es la onda. Está herméticamente cerrada y casi nomás falta que te ofrezcan cafecito ahí adentro.


Los primeros días nos sorprendíamos porque, al subir al camión, como casi todo en esta ciudad, el ambiente era muy silencioso. Los quebecquenses son muy discretos y por lo regular en todos los sitios hay poco ruido. Ya incursionando más en la vida cotidiana, es posible ver otras facetas, por ejemplo cuando el camión va lleno de estudiantes, entonces si va bastante animado.

Antes de tomar el primer camión preguntamos a la casera cómo eran los códigos respectivos. No queríamos hacer el oso en público, ¿se entiende verdad?... jajaja. Aquí no se "hace la parada" al camión. Basta con salir de la cabina de la "estación" (así se llaman aquí las paradas) para que el chofer entienda que quieres abordar y se detenga. Los choferes son personas muy amables, limpios, delgados, con excelente presentación, que saludan a todo aquel que aborda: "¡Bonjour!". ¡¡¡Exacto!!!, tal como sucede en Aguascalientes (jajaja).

Tampoco hay que estar esperando abrazado del poste al camión a ver a qué hora llega. Tienen sus horarios de paso que son respetados como si fueran británicos. Por ejemplo, la ruta 11 nos lleva al Viejo Quebec, la zona más antigua de la ciudad. Pasa a una cuadra de la casa. Y pasa cada media hora. Así que ya sabemos que, por ejemplo, a las 14:10 pasa uno, y a las 14:40 el otro. Hay otros que pasan cada hora, o hasta cada cinco minutos. Todo mundo se organiza para salir de su casa a la hora en que va a pasar el camión y no estar de plantón esperándolo. Y en edificios públicos, tiendas y hasta en el interior de los propios camiones hay folletos que se distribuyen a los usuarios indicando con un mapa el recorrido del camión y la hora en la que debe estar en cada parada.

Más reminicencias del tercer mundo: ¿se llena el camión? sí, a ciertas horas vas como sardina. ¿cómo se pide la parada para bajar? no me la van a creer, pero ¿se acuerdan que hace muchos años los camiones de Aguas traían un cordoncito que se jalaba para que sonara el timbre? pos acá todavía se usa. La diferencia es que, aunque no esté cerca todavía de la parada, uno jala el cordoncito y se enciende un letrerito visible para todos que dice: "Arrêt demandé" (parada solicitada), y el chofer ya sabe que se tiene que detener en la siguiente parada establecida, y no tiene uno que estarse peleando con él porque te diga "aquí no es parada seño", ni tampoco van jugando carreras, aunque sí le meten la pata para mantener la ruta en los horarios correspondientes.

Pues por lo pronto es todo. Manténganse cerca leyéndonos. Bonne Journée (Que tengan buena jornada).

16 feb 2009

Plática sobre Periodismo


El profesor François Demers (en primer plano), me invitó a participar en una especie de diálogo entre un periodista multimedia y estudiantes de primer y segundo ciclo de la universidad. Al inicio del evento el profesor Thierry Watine (en la foto de abajo), explicó la importancia de considerar el ambiente de la convergencia tecnológica que poco a poco ha ido transformand0 algunas prácticas profesionales de los periodistas, ante las exigencias de producir mensajes en múltiples plataformas simultáneamente (prensa, video, radio e internet).


Con esa introducción, entramos en materia. Nos presentaron a Frederic (y no supe el apellido, ahí se los debo), un periodista muy joven que es, como el lo dice, "multiplataformista".


Nos explicó de qué se trata ser "multiplataformista": por lo regular se trata de periodistas "pisiste" (palabra francesa para freelance, que a la vez es palabra inglesa para designar a un periodista independiente que vende sus notas al medio que se las solicite), que cuando cubren ciertos acontecimientos aprovechan el estar presentes para además fotografiar, grabar audio y grabar video, y así poder tener soportes múltiples para ofrecer diversos productos del mismo acontecimientos a diversos medios. Obviamente, en internet todos esos medios convergen para poder ofrecer un producto multimedia en toda la extensión de la palabra.
Acto seguido, puso en el escritorio dos mochilas tipo backpack para mostrarnos el equipo de un multiplataformista: cámara fotográfica digital, grabadora digital y micrófono, dos cambios de ropa (nunca se sabe cuándo tendrás oportunidad de ir a casa y cuando no), pasaporte (aquí los periodistas locales son globales, y en cualquier momento pueden necesitar salir del país), laptop, algunos libros, Kapuscinsky como biblia, por supuesto (periodista polaco, el mejor de todos), como implementos indispensables. Son como caracoles, con la casa a cuestas... pero además viajan ligero. Por supuesto, se trata de gente muy joven y sin compromisos familiares.
Después de mostrarnos algunos de sus trabajos en varios sitios de internet, habló a grandes rasgos de sus experiencias, como el sitio www.couchsurfing.com en donde es posible encontrar quien te rente un sofá para dormir en cualquier parte del mundo (y ofrecer un sofá a otros también), para cuando los periodistas salen de improviso a cubrir asuntos como el bombardeo de E.U. en Afganistán, y no se tienen muchos recursos para hospedarse.
La plática luego se convirtió en un diálogo entre dos profesores de la universidad que comenzaron a discutir: uno con la postura de que la profesión periodística se ha transformado debido a la convergencia tecnológica y, por lo tanto, es necesario estudiarlas y ponerles atención. Y el otro con una postura crítica señalando que dichas prácticas, más que a la tecnología, obedecen a la concentración de medios en pocos propietarios, situación que limita nuestras opciones de información pues el mismo mensaje nos es otorgado por todos los medios con pocas oportunidades para los ciudadanos de informarse a través de diferentes perspectivas. Uno defendía las posibilidades tecnológicas y el otro criticaba el uso de esas posibilidades para reducir el margen de la diversidad.
Fue un vistazo a la vida académica en pleno del Departament d'Information et de Communication de l'Université Laval.

10 feb 2009

Para los colegas académicos.

L'Université Laval



El edificio del fondo es el principal de l'Université Laval, el Pavillon Louis-Jacques Casault. En otro tiempo era la sede de un seminario religioso, y ahora alberga a una de las principales universidades de Quebec.

Para mi sorpresa, l'Université Laval es una institución privada. Yo siempre pensé que era pública hasta que ayer François Demers, mi co-tutor de tesis, me sacó de ese error.


La infraestructura académica de la universidad es impresionante. El edificio de la Biblioteca de Ciencias Humanas y Sociales, tiene nada menos que seis pisos. En el piso cero (sótano), está lo relacionado con tecnología, ciencias militares, ciencias navales y aspectos sociales de la medicina, en el piso 1 están las obras de referencia general de ciencias sociales, administración y datos estadísticos; en el piso 2, ciencia política y derecho; en el piso 3, comunicación, lingüística, literatura y educación, el piso 4 es para bellas artes, música e historia, y el piso 5 para filosofía, psicología y ciencias auxiliares de la historia. Además hay salas para videoteca, cinemateca, microfilms, CDs, tesis y "libros raros" (eso no sé que significa).



Sin embargo, también Demers me explicó que hasta hace muy poco tiempo no se aceptaban libros en español en la biblioteca. Según él, porque les parecía difícil catalogarlos. Apenas hasta hace cuatro o cinco años que han empezado a catalogar libros en español. Debido a eso, prácticamente todo el acervo de la biblioteca está en francés e inglés, con algunos libros también el alemán (a estos últimos no les entiendo nada).


















En l'Université Laval a los estudios de licenciatura se les llama "de primer ciclo", los de maestría son "de segundo ciclo" y los de doctorado de "tercer ciclo". En comunicación desde hace mucho tiempo se imparte "Comunicación Pública" para primer y segundo ciclo, y apenas en 2007 ha iniciado el doctorado en esa materia (es una opción para el que se anime).
La decisión de enfocar el estudio de la comunicación a la "comunicación pública" es, para mí, una muestra de disciplina académica honesta y ejemplar. Antes de decidir el tipo de licenciatura que abrirían, en 1980, los profesores del Departamente de la Information et de la Communication se reunieron para evaluar cuáles eran sus trayectorias particulares de qué manera esas trayectorias podrían desembocar en una propuesta académica. Optaron por un enfoque socio-político al que denominaron "Comunicación Pública" y elaboraron un marco conceptual para sustentar ese término, y desde entonces, ese marco ha dirigido la docencia y la investigación en el departamento.


El frío es algo con lo que los quebecois han aprendido a vivir, como todo Canadá. Es una experiencia sin par caminar por el campus cubierto de nieve. Pero los profesores y alumnos no pueden estarse echando encima el abrigo, gorro, bufandas, guantes y botas cada vez que salen del cubículo o que se desplazan a otras áreas de la universidad (aulas, bibliotecas, cafeterías, etc.)
En estos casos se utiliza la serie de túneles subterráneos que son accesibles por todos los sótanos (o pisos doble cero "00") de la universidad. Así ya no hay que batallar tanto.
Finalmente, agradezco mucho las facilidades que principalmente François Demers me ha otorgado para poder realizar el trabajo que vine a hacer. Se ha preocupado porque tenga acceso a todos los servicios de la biblioteca, me ha invitado a diferentes actividades académicas (este viernes 13 de febrero tendremos un "laboratorio de periodismo" impartido por un periodista multimedia muy reconocido en esta región), y hasta me otorgó un espacio de trabajo (el de la foto de abajo), con acceso a internet y toda la cosa, para echarle ganas. Con todos esos apoyos, esta tesis tiene que salir fenomenal.

Saludos a todos.