
Una de las preocupaciones más fuertes antes de llegar acá era ¿qué nos vamos a poner para afrontar las bajas temperaturas? Lo primero que se nos venía a la mente era el montón de suéteres que sin duda tendríamos que usar uno arriba del otro hasta parecer verdaderos ositos de peluche.
La mayor sorpresa al llegar acá fue descubrir que no es necesario empalmar capa tras capa (costumbre muy nuestra en Aguascalientes, México) sino que básicamente se debe portar sólo 3 básicos: ropa interior térmica, playera cuello alto y pantalones calientitos, -nada del otro mundo, esa ropa que usamos en invierno a 20 grados centígrados al mediodía- y nuestra chamarra, de preferencia con capucha, pero igual es la chamarra que usamos para los días fríos en Aguascalientes. Lo divertido es que allá en México, cuando sales muy temprano a trabajar y tienes que esperar el camión, además de todo lo antes mencionado, llevas dos suéteres.
Acá, a -12 grados centígrados en un agradable día de invierno, traer todos los suéteres y sudeaderas encima es contraproducente, porque si sudas corres el riesgo de congelarte. Así como se oye.
Lo que si es escencial es traer siempre un buen gorro que cubra las orejas, pues se pueden congelar y quebrarse, literalmente. Además el mismo frio no te deja salir sin bufanda y ni por equivocación se te ocurre no ponerte guantes.
Claro, la gente de Quebec se da el lujo de disfrutar el frío sin gorro y guantes, algunos, porque otros andan forradísmos de los pies a la cabeza.
Para los niños, unos buenos pantalones impermeables y forrados, que se ponen sobre los pantalones normales, son básicos para jugar en la nieve.
Nadie puede salir sin sus botas especiales para la nieve, las hay de todos los estilos y su función, por obvio que parezca, es evitar que se congelen los pies. Por lo tanto basta con ellas y unos buenos calcetines de preferencia de lana.
Llegamos aquí con muchas capas de suéteres, pero tuvimos que quitarnos capas para poder salir, lo mejor es que descubrimos que con la vestimenta adecuada, el frío "nos hace los mandados".






Llegamos a Quebec, en donde tuvimos la primera novatada, pues decendimos del tren una estación después de la que debíamos hacerlo, aunque dentro de la misma ciudad. Así que el costo de ello no fue más allá de pagar el taxi un poco más caro de lo que hubiera costado.

