4 feb 2009

la vestimenta


Una de las preocupaciones más fuertes antes de llegar acá era ¿qué nos vamos a poner para afrontar las bajas temperaturas? Lo primero que se nos venía a la mente era el montón de suéteres que sin duda tendríamos que usar uno arriba del otro hasta parecer verdaderos ositos de peluche.

La mayor sorpresa al llegar acá fue descubrir que no es necesario empalmar capa tras capa (costumbre muy nuestra en Aguascalientes, México) sino que básicamente se debe portar sólo 3 básicos: ropa interior térmica, playera cuello alto y pantalones calientitos, -nada del otro mundo, esa ropa que usamos en invierno a 20 grados centígrados al mediodía- y nuestra chamarra, de preferencia con capucha, pero igual es la chamarra que usamos para los días fríos en Aguascalientes. Lo divertido es que allá en México, cuando sales muy temprano a trabajar y tienes que esperar el camión, además de todo lo antes mencionado, llevas dos suéteres.

Acá, a -12 grados centígrados en un agradable día de invierno, traer todos los suéteres y sudeaderas encima es contraproducente, porque si sudas corres el riesgo de congelarte. Así como se oye.

Lo que si es escencial es traer siempre un buen gorro que cubra las orejas, pues se pueden congelar y quebrarse, literalmente. Además el mismo frio no te deja salir sin bufanda y ni por equivocación se te ocurre no ponerte guantes.

Claro, la gente de Quebec se da el lujo de disfrutar el frío sin gorro y guantes, algunos, porque otros andan forradísmos de los pies a la cabeza.

Para los niños, unos buenos pantalones impermeables y forrados, que se ponen sobre los pantalones normales, son básicos para jugar en la nieve.

Nadie puede salir sin sus botas especiales para la nieve, las hay de todos los estilos y su función, por obvio que parezca, es evitar que se congelen los pies. Por lo tanto basta con ellas y unos buenos calcetines de preferencia de lana.

Llegamos aquí con muchas capas de suéteres, pero tuvimos que quitarnos capas para poder salir, lo mejor es que descubrimos que con la vestimenta adecuada, el frío "nos hace los mandados".

Vistas

Esta es la vista desde la ventana de mi recámara:





Y esta es la vista desde la ventana del piso de comunicación en la biblioteca de ciencias sociales de l'Université Laval:



Esta es la vista desde el funiculaire (elevador) que sube de la calle Champlain al castillo en la zona del "viejo Quebec":


Y esta es la vista desde el mirador del río Saint Laurent, junto al castillo:


Muchos encuentran esto deprimente... Yo lo encuentro hermoso.

Chava.

2 feb 2009

Angeles en la tierra

Un amigo me comentó una vez que él podía ver a los ángeles, pensó que yo no le creía pero le respondí que estoy segura que hay personas aquí en la tierra que son, de una u otra forma, quienes hacen las labores de los ángeles. En realidad, siempre había creído en ello, pero nunca como ahora me había tocado experimentarlo tan en carne propia.
Desde que llegamos a Quebec, hemos estado recibiendo la ayuda de todas las personas que se cruzan en nuestro camino: Rossana, nuestra casera, se ha dedicado a apoyarnos en todo, y lo han hecho igualmente su familia, sus amigos como Paty, y los miembros de la Iglesia de Santa Ursula.
Puede parecer algo convencional, y quien leea esto podría incluso creer que un trato amable puede darlo cualquiera, y no por eso ser calificado de ángel. Pero es mucho más que eso. En apenas una semana de estar acá, hemos podido constantar que hay gente dedicada a servir, sin recibir a cambio más que unas muy sinceras "gracias", bueno "merci".
No habían pasado ni dos días de nuestra estancia aquí, y ya nos había llegado, desde el cielo, puedo decir, la ropa necesaria para la nieve, y la comida necesaria para la semana, así como mucha orientación sobre qué hacer para adaptarnos a una ciudad que nos ha recibido muy bien, pero que sigue siendo totalmente extraña y ajena para nostros.
Rossana me dijo que los mexicanos (ella es poblana) estamos acostumbrados a dar siempre, pero casi nunca nos toca recibir. Pues hoy, con todo mi corazón, les expreso mi agradecimiento a esos ángeles en la tierra que nos están enseñando a recibir, no solo las cosas materiales, sino el cariño, la entrega y el amor a los otros. MIL GRACIAS.

1 feb 2009

Viaje a Quebec



Duramos toda la semana sin internet, pero ya lo tenemos y podemos postear.

Por fin estamos en Quebec, después de una travesía intensa que duró cuatro días. Salimos el sábado 24 de enero, a la medianoche, rumbo a la Ciudad de México. Ahí estuvimos con Pepe Navarro y Rosita, su esposa, tíos de Ana, durante el domingo 25. Nos llevaron a visitar el zoológico de Chapultepec y por la tarde a festejar el cumpleaños de su nieta Ariadna, hija de Elizabeth Navarro.

Al día siguiente, lunes 26, viajamos en avión a Montreal, haciendo conexión en E.U. Pasamos ahí la noche en el hotel Du Nouveau Forum (http://www.nouveau-forum.com/). El martes 27, al mediodía, tomamos el tren rumbo a Quebec, desde donde pudimos apreciar paisajes como este:
Llegamos a Quebec, en donde tuvimos la primera novatada, pues decendimos del tren una estación después de la que debíamos hacerlo, aunque dentro de la misma ciudad. Así que el costo de ello no fue más allá de pagar el taxi un poco más caro de lo que hubiera costado.
David y Sofía se han divertido mucho jugando en la nieve. Han habido nevadas hermosas, y en esos momentos no hace frío (es un decir, porque la temperatura oscila entre los 5 y 10 grados bajo cero), por lo menos con una buena chamarra no se siente.
Lo que nos ha servido para el frío, que trajimos desde Aguas son: las chamarras, la ropa térmica, la ropa normal, los guantes de los adultos. Aquí se usan tres capas de ropa, la térmica, la normal y las chamarras. Los gorros que les tejió su tía Marilú a los niños les han servido mucho porque son los que les cubren muy bien las orejas, lo cual es muy importante. Igualmente los suéteres que les tejió su abuela Ana María.
Lo que no hubiéramos podido conseguir desde allá y que es indispensable para sobrevivir es: los guantes para los niños que tienen que ser impermeables y forrados por dentro, las botas especiales para nieve y los pantalones impermeables y forrados para los niños y que se ponen encima de los pantalones normales.
Hay cosas que desconciertan. A las cuatro de la tarde ya es de noche, aunque amanece desde muy temprano, antes de las seis de la mañana ya está el día claro. Los parámetros para considerar el frío se mueven, pues cuando estamos a ocho grados bajo cero se dice que el día es hermoso para salir a pasear. Yo me asomo a la ventana y lo veo nublado y con copos de nieve cayendo. Sin embargo al salir, puedo sentir que tienen razón.

16 ene 2009

ya falta menos... y aún hay cosas que hacer

Falta solo una semana para irnos. Nos vamos el sábado 24 en la noche. Es increíble la lista de pendientes que aún quedan por resolver. Lo más curioso de todo es que llevamos un año aproximadamente haciendo trámites para poder irnos: desde ver que hubiera la posibilidad de acceder a la beca que le dan a Chava para terminar sus estudios de doctorado allá; luego sacar pasaportes (que ya se le venció a Sofi y hubo que renovarlo esta semana); obtener las visas; responder a la convocatoria para la beca; esperar la confirmación; buscar posibilidades de traslado; buscar casa; vender el carro; mentarle la ma... a EUA porque subió el dólar; ahorrar todo el año para poder pagar los gastos de Ana y los niños porque ellos no van con beca ni con sueldo ni nada; comentarle a todo Aguascalientes que nos vamos; terminar a tiempo con las entregas del semestre tanto en docencia como en el doctorado; terminar los pendientes en las múltiples ocupaciones de ambos (Chava y Ana); inscribir a David en la Primaria pa cuando regresemos; pedir consejo a sus maestros para saber qué es lo que trabajaremos con David y Sofía en casa allá en Quebec; dejar la casa lista y ordenada para que nos aguante 5 meses y que a Marilú y Roberto no les resultes difícil estar en ella ese tiempo; ver a los amigos; a la familia; pagar los impuestos de este año y mil pagos más que hacen que los ahorros disminuyan; comprar ropa de invierno que al fin y al cabo sabemos que no nos va a servir allá pero que no hay de otra; comprar una maleta grande; conseguir los regalitos para darles allá a quienes nos recibirán; quedar de acuerdo con la familia en México y en Canadá... y una larga liste de etcéteras.
Lo gracioso, decíamos, es que en julio estaremos ya de regreso.

El clima en Canadá (esto era el jueves 15 de ene)



Mínimas por abajo de los -20 grados, máximas por abajo de los -15 grados centígrados!! Jakob Fernández nos mandó esta imagen, chequen Montreal, que es a dónde llegaremos el lunes 26 después de las 10 de la noche. Observen también que está mucho más frio que en Alaska!!! en donde están a menos dos grados.


Lo divertido del asunto es que salimos de la ciudad de México a la una de la tarde, donde seguramente no necesitaremos usar tres suéteres y dos chamarras. El chiste es que tendremos que llevar una mochila entera solo con los abrigos que vamos a ponernos en el avión antes de bajar a Montreal. Ahí tomaremos un taxi que nos lleve al hotel en que pasaremos la noche, y el martes viajaremos al mediodía a Quebec en tren. Será sin duda un viaje innolvidable lleno de paisajes gélidos.

7 ene 2009

Punto Argumental

Pavillon Casault, Université Laval, Quebec, Ca.
Más o menos entre los años 1994 y 1995 me correspondieron los cursos de cine al estudiar la licenciatura. Recuerdo que como parte de la estructura narrativa de un filme, se nos enseñaba que existen por lo menos dos nudos dramáticos que ayudan al desarrollo de una buena historia: el primero viene después del planteamiento de la historia y se trata de un acontecimiento inesperado que genera cambios radicales en los personajes y motiva el desarrollo de la película, el segundo da pie al desenlace y también se presenta en forma de un acontecimiento inesperado que modifica cosas.
Me siento en un punto argumental. Siento que después de esta experiencia, que estoy seguro se extiende por varias dimensiones (desplazamiento geográfico, encuentros humanos, crecimiento académico, enfrentar la frigorífica naturaleza, etc.), ya nada podrá regresar a ser lo que era. Aunque sólo durará cinco meses, siento que la travesía es una oportunidad de transformación, de cerrar ciclos, de dejar fantasmas atrás para que se disuelvan con la ayuda de la distancia, y dejen espacio para los propósitos.
A los fantasmas no los controlamos, aparecen de improviso con la presencia de sucesos vergonzosos o dolorosos y constantemente nos atosigan. En cambio los propósitos nacen de la pura voluntad y nos enaltecen. Así fijo mi objetivo frente a este nuevo reto: desplazar fantasmas, abrir espacio para un gran propósito...